lunes, 3 de junio de 2013

MEJORAR LAS CICATRICES



El tratamiento de las cicatrices requiere entender el stress emocional y social que supone para el paciente.

¿Cómo tratar las cicatrices?

Las cicatrices tienen un indudable peso emocional. Si bien para los médicos se suele considerar el final de la cicatrización, para los pacientes suelen acompañarse de otros significados más profundos, recuerdo y experiencias. Por tanto, el tratamiento de las cicatrices requiere entender el stress emocional y social que supone para el paciente.
Uno de los aspectos más importantes a tener en cuenta es en quién vemos las cicatrices. Si bien en los hombres las cicatrices pueden significar valentía, en las mujeres las cicatrices no se ha observado este efecto. Por el contrario, las mujeres con cicatrices suelen ser observadas con mayor negatividad por ellas mismas y por los demás. Ciertos tipos de cicatrices nunca generan opiniones positivas, como por ejemplo las quemaduras, y suelen desembocar en depresión y síndrome de estrés post-traumático. Entender cómo las cicatrices alteran la vida cotidiana de los pacientes nos puede ayudar a dirigir su tratamiento.
El método más extendido para la evaluación de las cicatrices es la escala de Vancouver, que determina una puntuación en función de la pigmentación, vascularización, elasticidad y altura de la cicatriz (no tiene en cuenta la extensión).
La cicatrización es un proceso celular en el que intervienen  múltiples factores y no termina con el cierre de la herida. En algunos casos, se produce un descontrol, lo que resulta en una cicatrización excesiva. Los queloides y las cicatrices hipertróficas son ejemplo de un exceso de cicatrización que ocurren tardíamente.
Otras cicatrices pueden resultar dolorosas en caso de que atrapen un nervio, o pueden limitar el movimiento de las articulaciones, si se da el caso de que la cicatriz la crucen completamente.

El primer paso para mejorar la cicatrización es abandonar el tabaco. El hábito de fumar altera la cicatrización ya que empeora el aporte de nutrientes a la zona cicatricial. La exposición al sol también puede empeorar la situación al pigmentar la cicatriz.
Según las características de la cicatriz, será necesario evaluar si la intervención puede realizarse en uno o varios pasos. Sólo las cicatrices menores pueden arreglarse de una sola vez. Las cicatrices más extensas pueden requerir intervenciones múltiples, que de otra forma podrían ser imposibles de eliminar.
Las cicatrices no sólo ocurren en la piel, sino también en profundidad en las zonas de lesión o  traumatismo, lo que es más evidente cuando están hundidas. Esto se puede solucionar añadiendo volumen al hundimiento, por medio de injertos de grasa, rellenos u otras técnicas.
Las cicatrices del acné típicas presentan múltiples hundimientos que son visibles cuando se iluminan desde arriba. Las lesiones leves y moderadas pueden solucionarse con láser CO2 o con peeling químicos para disimular la deformidad. Las lesiones más profundas pueden mejorarse soltándolas de la cicatriz en profundidad, si bien es conveniente hacer la prueba con una o dos lesiones para ver los resultados que tiene el paciente antes de seguir con todas las demás.
Las cicatrices deben seguir las líneas de tensión propias de la zona a tratar, en especial cuando tienen lugar en la cara. Las cicatrices demasiado lineales pueden ser muy evidentes al cruzar las zonas de tensión. Una manera interesante de disimularlas es irregularizar su línea para que la tensión se disperse en diferentes sentidos y sean menos evidentes.

Después de la intervención se debe continuar cuidando la cicatrización, evitando el tabaco y el sol, y con suaves masajes que vayan aumentando en fuerza y profundidad mientras se aplican apósitos en los meses siguientes, llegando incluso al año.

Luis Landín Jarillo
Cirugía Plástica y Reparadora
Madrid, España

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